miércoles 15 de julio de 2009

Leé Tranquilo, Che


Porque siempre me decís que no te dejo leer el diario, que te interrumpo, que me molesta que leas el diario.
ESTAS EQUIVOCADO.
Me gusta que leas el diario, me encanta. Me pone muy contenta que veas los diarios como algo sustancioso... y no simplemente papel donde pueden hacer pis los perros.
Pd: Mientras no leas Clarin...

martes 19 de mayo de 2009

El Fondo

Era una casa enorme. Al menos así la recuerdo yo, aunque para esos días era tan pequeña que todo se me antojaba de gigantes. Lo más entrañable era la cantidad de mitos que vivían en ella. La casa no era simplemente una casa, era como un personaje que contaba cuentos, como esos oradores que se sentaban en las plazas y relataban fábulas. La casa estaba repleta de historias, algunas eran verdaderas, de esas que quedan porque como dicen, las paredes escuchan. Y todo lo que pasa en cierto modo mancha el papel tapiz. (A veces de negro, pero a veces le pinta arcoíris y es digno de ver… para aquellos que saben mirar) Y también estaban las otras historias. Las que mis primos y hermanos y yo le dimos. Pero en realidad, nos las daba ella. Ella las creaba. Y nosotros las tomábamos.
Tal vez por eso fue que el fondo de la casa, al cual se llegaba por dos pasillos diferentes ya que la casa era como un rectángulo pulcrísimo, se convirtió en el temido “Fondo”, donde habitaban extrañas criaturas que solo salían cuando las luces se oscurecían. Pero al encender cualquier tipo de iluminación era sabido que se iban. La casa los escondía muy bien en pleno día.
Uno de los pasillos que conducía al fondo, alfombrado y oscuro, era el indicado para iniciar la travesía hacia aquel misterioso lugar. Nos poníamos en fila, unos actuaban de guías y otros de turistas, pero tanto los unos como los otros teníamos miedo de aquel más allá. Todo el fondo permanecía apagado y en silencio. Ni el piso aullaba, era todo alfombrado. Nos introducíamos en el pasillo, pero a veces ni siquiera llegábamos al otro extremo, porque de pronto el miedo se hacía demasiado tangible para nosotros. Debo admitir que esa turbación nos gustaba. Veíamos en todo eso una aventura inminente, porque a pesar del desasosiego al volver hacia atrás, lo intentábamos de nuevo. Y a veces pasaba que éramos valientes y llegábamos al bendito fondo, en plena oscuridad, nuestros pares de pies aplastaban la alfombra. Llegábamos a una habitación, a la de la Abuela generalmente, que tenía un espejo. Éste también era víctima de múltiples mitos. Debo admitir que la casa ejercía sobre mí una capacidad de inventar historias asombrosas. Me encantaba asustar a mis primos en aquella época. Y ahí estábamos, pero yo decía que no estábamos en el espejo. Y mi primo, mi cómplice, encargado de los efectos especiales para El Fondo, se escondía en alguna parte, y con ayuda de algún elemento como un acolchado o un escobillón rudimentario, salía de cualquier parte luego de mis atemorizantes palabras (con tono de voz adecuado) y gritaba. Y todos salíamos corriendo, hasta yo, hasta mi primo, porque a pesar de que llevábamos a cabo las historias, sabíamos también que éstas eran propias de la casa, y no nuestras.
Y a veces cuando estábamos en El Fondo imaginando alguna otra leyenda con las luces nulas, escuchábamos un canto inexplicable. Parecía provenir de un ultra fondo, más al fondo que El Fondo mismo… y en el apogeo del susto, encendía las luces mi abuelo, y el canto no era más que su música clásica (la llevaba a todas partes, era como su tono de voz), que se nos antojaba celestial mientras el abuelo sonreía y buscaba cosas en el inmenso escritorio del Fondo.
Te extraño, Casa. Te extraño, Fondo. Te extraño mucho, Abuelo.

lunes 11 de mayo de 2009

You are the only one

Lo primero fue que me hiciste reír mucho. No sé por qué. Pero cuando nos sentamos en el escaloncito de esa casa, enfrente de mi cole, sentí que de algún lado te conocía. Como de otra vida. Y además, pero no secundario, tu sonrisa hizo temblar las copas de los árboles vecinos. Y a mí, ni te digo.
Después, tomar mate con vos y hablar era tener un motivo para sonreír. Para ponerme rubor en las mejillas y picardía en los ojos los viernes. Me discutías todo y hablabas de vos en tercera persona y me encantabas.
Y todo se terminó de completar con el beso. Y a pesar de que te grité que no me besaras… y me estampaste contra la pared igual. Entonces lo entendí, o más bien lo sentí, que vos eras lo que me completaba. Nunca había sentido que alguien fuera mi lugar, que mi cuerpo quedara tan perfectamente acomodado entre dos brazos.
Y hoy y siempre, cada vez que te miro, te veo algo mejor. Te veo algo que me hace orgullosa, que me hace querer acompañarte siempre, que me recuerda porqué te elegí. Porque a pesar de todo, tenías la inocencia de un nene. Con esos ojos gigantes que me miraban y me analizaban, como si yo hubiera sido un bicho raro, queriendo invadir. Ojos brillantes, tan desproporcionales. Sabés, ojos Picasso.
Espero nada más poder darte lo mismo. Que puedas mirarme y sentir lo que yo siento, y que te dieran todavía mariposas en la panza conmigo. Que aunque fuera un poco, te pusieras nervioso. Porque date por enterado, que a mí me pasa mucho.
Ojalá no fuera tan nula y corta de palabras. Ojalá algún día pueda sentir que pude darte todo esto en palabras equivalentes a mis sentimientos. Ojalá.
Mientras tanto, no te digo que te conformes, pero sí que entiendas que para algo tan grande…. No sé si se inventaron palabras.

viernes 1 de mayo de 2009

Entendimiento Humano, Hormiga Viajera

Estoy molesta conmigo. Hoy me molesto. Hoy me vi cosas que en otras personas me hubieran disgustado mucho, y en mi misma, son un asco.
Primero, esa creencia mía de que el mundo se rige bajo lo que ven mis ojos. No hay más. Si yo interpreté esto, entonces el otro, que piensa distinto, está equivocado. Porque es evidente que es como yo digo. Evidente por qué y según quién? Según mi percepción. Y eso no es nada.
Tengo esa adicción a creer que todos tendrían que actuar como yo ante la misma situación, y a pesar de que me canso de decirme a mi misma que soy una idiota, pareciera que la idiota que hay en mi me domina, porque lo hago una y otra vez. Yo lo haría así y si vos no podés hacer lo mismo, entonces no está bien. Pero por Dios, puedo ser tan estúpida? No es tan difícil darse cuenta que el otro, basándose en mis actos, puede sacar distintas conclusiones sobre lo que quise decir, y son válidas… porque entonces debo haber sido ambigua, debo haber sido polivalente, y tampoco soy mala por eso, pero entonces no puedo enojarme si me malinterpretan.
Es que uno siempre cree que sabe lo que piensa el otro, y que si no lo sabe exactamente, lo intuye bastante bien…. Y la verdad es que estamos equivocados muchas veces. Y así surgen los peores malentendidos. A veces siento que la comprensión humana es del tamaño de una hormiga viajera.

miércoles 18 de marzo de 2009

I've got nothing but you


Love you, my Pacey

miércoles 10 de diciembre de 2008

who knows..

Escrito viejo... de agosto:
Siempre va a haber una manera. Tarde o temprano la voy a encontrar. Si esta no es mi carrera, buscare otra, y sino es la otra, buscaré otra. Y sino me convertiré en una hippie, me haré amiga de Laura Luna y fumaré opio y me ganaré la lotería, que luego compartiré con el tío Cristian.
No puedo saber de antemano como va a ser. No me lo pidan, porque no lo sé.
“Estás segura que eso es lo que querés?”… y, no, hermano. Que me pedís? Que sepa que quiero hacer con el resto de mi vida ahora, que tengo que ir al Iea cada mañana? Espera otro colectivo, me digo.
O esperá una señal. No sé, que me caigan del cielo $800 por mes o, en su defecto, una nota firmada por el mismísmo Dios que diga que yo tengo que ser una licenciada en Relaciones Públicas porque así lo dice mi destino y maktub. End of the problem.
Y como dirían Noel y Liam, si no estuviesen tan drogados….
Nobody knows the way it’s gonna be….
Me either

lunes 10 de noviembre de 2008

we're growing up!

Estoy mirando un poco hacia atrás. Volviendo a leer esas páginas. No es mi intención irme tan lejos en el recuerdo… sólo un tiempo más atrás. A cuando estaba el abuelo, por ejemplo. Y se me viene su “Que hacés, belleza?”… si hoy me preguntara, le diría que estoy bien. Creo que crecí últimamente. Dejé atrás ciertos vicios esquimales y trato de dar más oportunidades. Sigo entregando el corazón en cada cosa que hago, como siempre. Como aquel día en que conocí a Darí y supe desde la primera vez que me hizo reír que nuestra historia valía la pena. Sé que mi concepción de las cosas cambió mucho, ni el espacio ni los lugares son los mismos. Aunque todavía se me estruja el corazón cuando paso por la ex casa de la Abuela Buba, allá en Cuenca. La miro y veo “el fondo”, y con eso mi infancia, y con eso todo lo que ya no soy, ni voy a ser nunca más. Antes tal vez, me sobraban las palabras… pero ahora no me alcanzan.
Creo que también crecí dandole una oportunidad a la 630, creo que entre ella y la 716 el corazón me explota de amor, de caricias.
Y todo esto me lleva más lejos… a cuando era chiquita… que quería ser antropóloga, actriz, directora de cine, médica… ni cinco vidas me iban a alcanzar. Pero no me preocupaba, porque tenía todo el tiempo del mundo para pensar que hacer, y era justamente eso lo que me exasperaba. Tener que esperar a crecer. Ser paciente era la cosa más difícil del mundo.
Y ahora, dónde esta esa nena? No sé. Pero el tiempo se terminó y tengo que elegir. Ya no voy a decir mil veces que quiero ser grande, porque ahora lo soy. Y paradójicamente, me siento chiquita. Pero el mundo no puede esperarme todo este tiempo otra vez, porque ahora - por fin! - es mi tiempo.
Así que abuelo, imaginate lo ocupada que estoy. Además, estoy cansada. No fue un año fácil, lo sabés. No fue un año fácil, además de que fue el más difícil de mi vida. Pero eso no quiere decir que no sea feliz, lo soy. Así que si hoy me preguntás como estoy, belleza, te digo: feliz. Más feliz que nunca. Porque todo lo que pasé, bueno y malo, me obligó a crecer, porque me veo mejor persona en el espejo, porque tengo un futuro con mil oportunidades para aprovechar, porque a mi lado tengo gente increíble, y porque siento que aprendí de todo. Y no me importa si las cosas no fueron exactamente como las digo, así fue como las sentí. Los momentos malos se borran, los buenos, se hacen mejores.
En este momento al mirar atrás solo veo momentos felices.

lunes 27 de octubre de 2008

KARMA!

Extracto de mis escritos de Julio, que me hizo reír:

Que cosa, no? Falté al cole para dormir un poco y para terminar de organizar todo para el viaje a Misiones. Como las remeras que me dio Dari para los nenes con el tiempo se arrugaron, me dispuse a plancharlas.
Y ahí estaba yo, en la cocina, puse una toalla sobre la mesa porque ni siquiera tenía ganas de sacar la tabla de planchar, cuando entre remera y remera me encontré planchando una de Pío Baroja - Disco San Martín* . Y así es la vida, tanto odié las anécdotas de Pío Baroja y de los boliches, que terminé planchando la remera alusiva para llevársela a mis nenes de Misiones.
Y ahí estaba yo, como decía… pasando la plancha sobre el “Pio Baroja” como si de esta manera pudiera quemar la historia, y diciendo: karmakarma….cuando entró mi mamá muy campante a la cocina y miró la remera.
- Pio Baroja! El escritor… - dijo
- Si mamá, y de segundo nombre se llamaba Disco San Martín, ojalá… KarmaKarma.

* Pio Baroja: Boliche al cual mi novio iba a bailar antes… en el cual se conoció con una serie de “personas” despreciables.

lunes 20 de octubre de 2008

Everywhere !

En las estaciones ferroviarias, en la página número 72 de Rayuela, en las hojas del árbol más alto del Parque Chacabuco, en el telo más barato de Floresta, en los kilos de menos de esa chica anorexica que vive a la vuelta de casa, en la mugre que esconde la señora bajo la alfombra cada mediodía, detrás de la imitación del cuadro de Picasso que tiene el hombre pelado en su casa, entre las vacas que hay en el pasto al lado de la ruta Buenos Aires - Mar del Plata, en la agenda eléctrónica de Paul Kellerman, en las poesías de Alfonsina Storni, en las tuberías llenas de pelos, en las butacas de la primera fila en el Teatro Colón, en la lata de arbejas y en las canciones de David Bowie y de los Parchis. Siempre estás vos.

miércoles 1 de octubre de 2008

Oberá, again.

Me voy y eso es verdad. Por un momento lo dude y decidí lo contrario también, pero cambié de opinión y me sentí apoyada en el cambio. Así que dejando percances atrás, me voy.
El tema ahora es el porqué, si es que hay un tema. O un porqué. No voy a mentirle a esta hoja virtual, no tendría sentido. No voy por el proyecto, no voy por el viaje, no voy por el destino. En parte voy para llevarle un poquito de luz a esos nenes.. Y en parte voy para volver. Porque no es lo mismo, no es lo mismo, quedarse que volver. Quedarse implicaba decidir de antemano que no iba a servir, que no tenía chances, que no había utilidad. Ir no implica suponer sino saber. Ir implica volver acá habiendo cerrado todo, habiendo dicho mis adioses, mis hasta luego, mis hasta nunca.
Quiero bajarme del micro el día del regreso, abrazar a mi novio, volver a mi casa, saber que falta nada para que se termine la secundaria. Quiero ir para volver.
Puede que no sea la manera convencional de hacer las cosas, pero por qué habría de serlo?
Me voy… para volver.